domingo, 27 de julio de 2025

El poder de los rituales y de por qué llamamos sagrado a lo sagrado

 

Siento que he descubierto algo que no todos saben en cuanto a la espiritualidad y lo quiero conversar con ustedes. Mi teoría, o mi argumento, es que en cuanto a las religiones —más allá de si su historia es verdadera o falsa— ciertos rituales funcionan a nivel metafísico y te ayudan a encontrar paz. Por ejemplo, una iglesia, arquitectónicamente hablando, está construida para generar paz en la persona que entra. Más allá de si es verdadera o no la narrativa que te dé tu religión, si tú entras a un edificio que fue pensado para el silencio, vas a encontrar paz.

Bueno, haciendo un paréntesis les voy a contar un poco de mi historia. Yo vengo de una familia católica. Me bautizaron. Hice la primera comunión. Y en esa época sentía una paz increíble en mi corazón, en mi mente. Me acuerdo cuando salíamos de misa: tenía una sensación de pureza tan increíble que no la podía describir. Y a veces, cuando escuchaba ciertos cantos —canciones de iglesia— me entraba un sentimiento muy profundo y me ponía a llorar. Tanto así que, en esa época —habrá sido cuando tenía entre 10 y 12 años, la verdad no recuerdo con exactitud—, como no quería perder esa sensación de pureza y quería conservarla así para siempre, pensé en la opción de ser cura, ser padre. También fui monaguillo y fui parte del coro de la iglesia; ya más crecido, tipo 13 o 14, no recuerdo muy bien. Pero aquí viene el plot twist. A los 17, en el colegio, nos dieron la opción de elegir si hacer la confirmación o no. Y aunque la mayoría lo hizo, hubo un grupo pequeño —mis amigos, los rebeldes y artísticos— que decidimos no hacerla. A nivel personal, mi argumento era que quería dejar abierta la puerta para ver cómo eran las otras religiones antes de confirmarme en una. Y aunque a lo largo de mi vida nunca hice eso literalmente —eso de inscribirme a una religión, después a otra y otra, para ir probando—, no lo hice. Pero, sin embargo, conocí el mundo, vi ciertas cosas, y me di cuenta de que, en esencia, es lo mismo.

Sí, hay ciertas religiones que están construidas totalmente desde la malicia, para ganar dinero, para confundir a la gente. Pero hay otras que mantienen estructuras que funcionan, más allá de si son verdad o mentira. Y privarse de eso por un bloqueo ideológico me parece muy negligente. Te estás perdiendo de algo. De algo que te da paz —o que podría dártela— solo por creer o no creer.

Miren, les voy a contar algo más cotidiano. Todo esto, en parte, lo saqué de conversaciones que he tenido con personas que se identifican como ateas. A veces yo trato de convencerlas por ese lado: “No importa si es verdad o no, los rituales funcionan”, les digo. Tengo la impresión de que, en muchos casos, el ateísmo no nace solo de una postura intelectual, sino de un resentimiento profundo. He notado que detrás de ciertas posturas muy radicales suele haber dolor: pérdidas, traumas, experiencias de abandono. Y en ese sentido, lo que parece una negación total, a veces es solo una forma de decir: “Dios no estuvo cuando más lo necesité. Lo irónico es que, dentro de ese resentimiento, hay una creencia inherente de que Dios existe. Es como psicología a la inversa. No sé si me explico.

En un momento mientras escribía esto me imaginé a alguien meditando, pero que fuera muy new age, y que haya cogido un poco de cada religión para adornar su cuarto de meditación
. Y cada una de esas cositas que tiene le funcionan de manera práctica, hasta llegar a un nivel de meditación profunda. Me lo imaginé como una claqueta tipo cómic, graciosa… pero en el fondo me hizo pensar. En esa escena, el personaje estaría súper meditando, en un nivel increíble, exagerado, casi llegando al nirvana. Me imagino un caption como: Espiritualidad en tiempos new age o El combo McNirvana.


 


Ahora, analicemos la situación como tal. Imagina que alguien en el mundo realmente hizo eso. Un gringo o una gringa que viajó, acumuló amuletos, vio distintas religiones y cogió un poco de cada una. Y esas cosas que tiene en su cuarto, en verdad, le funcionan. ¿Estaría haciendo algo mal en cuestión de moral?

Y es que me refiero también a la practicidad de ciertos objetos: por ejemplo, un cuenco tibetano, o tener uno de esos metales que se mueven con el viento y suenan, o cosas así, y usarlas todas al mismo tiempo, pero que de alguna forma funcionen.

Entonces, llegando a un nivel más profundo de pensamiento, se podría decir que mi forma de ver la espiritualidad es: estimular los sentidos para que se relajen. Porque, después de todo lo que acabo de decir, así es como lo veo. Y no solo eso, sino que te ayuda a equilibrarte. Cuando el sistema nervioso está muy alterado, eso te lo relaja. Llegando a este punto, siento que las palabras espiritualidad y sagrado están de más. Ya no sé de qué hablo cuando hablo de eso, porque me fui por tema netamente científico: del cerebro, del sistema nervioso y de cómo estos funcionan.

¿Y entonces por qué la humanidad llamó “sagrado” a ciertos ritos? Porque “me regula y me hace bien”. Yo creo que, resumiéndolo —y con el riesgo de pecar de simplista—, todo eso que nos autorregula, a un nivel profundo, es sagrado por su utilidad. Más allá de que no sepamos por qué, más allá de que la gente quiera creer o no creer, la gente que acude a esos rituales —y los respeta con mucho sacrificio— lo hace porque sabe que eso les da paz, que los autorregula. Por eso lo respetan tanto. Por eso lo llaman sagrado.

Me puedo imaginar perfectamente a las personas de la antigüedad diciéndose a sí mismas: Este lugar me da paz. Hacer estas cosas me dan paz. Las voy a preservar con cuidado.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Yamashita y la cuarentena




Tatsuro suena al mejor día de tú vacación de verano hecho música. El tipo definitivamente estaba adelantado a su época. Su música suena actual. El sonido que muchos artistas están buscando ahora. Es sencillamente fascinante pensar que en los 80s ya se logró algo parecido. Claro que la tendencia siempre es volver, suele pasar que a la generacion presente le fascina la época de sus papás, osea al menos la de dos décadas anteriores. En este caso, a los de ahora les encanta la música de los 80s y los 90s. Por eso se escucha la tendencia a refrescar estilos de esas dos decadas fusionados con sonidos actuales. De ahí nacen mucho de los nuevos géneros que se están creando hoy. Sin embargo, no toda la música creada en esa epoca, hablando de los 80s específicamente, tiene ese sonido tan pulido y pulcro como el de Yamashita. Su sonido es muy prístino. Sus composiciones muy frescas como un día dulce de verano, son un círculo que cierra a la perfección. En su música todo tiene sentido. Su timbre de voz tiene un rango excepcionalmente amplio y versatil, capaz de acoplarse a diferentes ambientes.

La instrumentación esta delicadamente cuidada, cada arreglo parece estar estudiado a la medida y la ejecución de los músicos tiene esa matiz que le da dinamismo a cada canción. Me temo que esto tiene que ver con la obsesión de los japoneses por los detalles pero canalizado hacia el arte que bonito suena, logran una estética suprema. En cada canción se puede encontrar, en la descripción de los video de youtube, la cantidad de artistas que participaron en cada tema. Naturalmente como Japón queda al otro lado del planeta para los de Occidente, no creo q conozcamos a la mayoría de ellos pero conociendo a los japoneses, que no dejan nada al azar, seguramente escogieron a los mejores.


En la mezcla todo suena en su lugar y muy limpio, cada instrumento se puede escuchar con precisión. Me temo que podría caer otra vez en el cliché de los japoneses poniendo atención a los detalles (guarida dnde se esconde el arte) y tratando de llegar a algo parecido a la perfección pero insisto que algo tiene que ver su cultura y su disciplina en el sonido de las canciones de Yamashita. Simplemente soberbias.

Su género oscila entre el funk y la balada pero muy bien podría pasar por indie o chillwave, si aislamos una parte instrumental y la repetimos en bucle. También se siente una gran influencia del jazz, que es de dnde nace toda esta música relajada tmbn llamada a veces acid jazz. Pero es la mezcla de estilos lo que lo termina por categorizar como pop. El tipo sólo estaba haciendo música ochentera japonesa, lo que sonaba en la época. Pero suena tan bien, tan bien compuesta y ejecutada que parece actual.

No he ahondado aún en sus líricas pero lo que sí logro percibir es su capacidad para capturar atmósferas a través de su voz e imagino que sus letras han de seguir ese camino.


Aunque no hay mucho registro de ello, sus shows en vivo son magníficos. Incluso mejor que en estudio si se añade las virtudes naturales de tocar en vivo como los son las improvisaciones y la acentuación de emociones.

Conocer a este artista en pleno día de cuarentena ha sido agradable para darle un poco de color a la vida. Como leí en un comentario en youtube, quien no conoce el placer de leer los comentarios se está perdiendo una parte entretenida del mundo hoy, traduzco del inglés: "La música de Tatsu es lo único que me mantiene cuerdo en esta cuarentena". Si escuchas, en estos días, por primera vez a este gran artista vas a ver q no podrías estar más de acuerdo.

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Para concluir les comparto algunos links con canciones del artista japonés:

https://youtu.be/OtItsKNJ_DI
https://youtu.be/g2Y2QFgbcs0
https://youtu.be/yAfGZvPnu-c
https://youtu.be/fekWiU3K_e0
https://youtu.be/_JYrZNPV7ic


lunes, 4 de octubre de 2010

La India María y la realidad social y política de Latinoamérica

A pesar de que la India María hacía comedia, en una de sus películas ( El que no corre... vuela) se puede percibir muy claramente las fallas políticas y sociales que rigen en esta región del mundo y que en vez de hacer reír deberían hacer llorar.



El domingo pasado fue uno de esos muy aburridos, en los que el tiempo te cae encima y uno no sabe que hacer por su vida dado el aburrimiento crónico. Estaba cambiando y cambiando de canal hasta que llegue a canal Uno, donde trasmitían La India María en su película “El que no corre...vuela”. No se porque tengo una debilidad porque quedarme viendo interiorizado este tipo de películas que pasan por este canal o por otros, películas como de cantiflas o de comedia mexicana de finales de 70 y comienzos de ochenta.

Para no alargarles el cuento de mi aburrimiento crónico y mi anonadamiento viendo este tipo de películas voy a ir directo a lo que quiero contar. Acostado en la cama, sin nadie en casa y sin nada que hacer, me puse a analizar la película (película que por cierto me había olvidado de mencionar, no se si precisamente esta pero sí otras de la India María, vi cuando era niño). Alejándome de ese punto de vista cómico e ingenuo pude notar que “El que no corre... vuela” describe muy bien la realidad social de los indígenas en latinoamérica, aquellos que dejan su lugar natal para migrar a la ciudad en busca de un mejor bienestar económico o de cualquier otra diligencia personal(como este es el caso).

La India María llega a la ciudad y es victima de una seria de acontecimientos provocados por una ciudad que no fija a quien pisa y a quien no, solo pasa su aplanadora por donde vaya. Ella va a la ciudad porque en su pueblo unas personas le había robado sus tierras y habían matado a un hermano suyo( cosa que no tiene nada de gracioso aunque la película pretende serlo). El diputado representante de ese pueblo les había dicho que cualquier problema los busque en la Central Campesina, en la ciudad de México. Cuando por fin encuentra dicho lugar, luego de haber pasado unas cuantas desaventuras que desde un punto de vista social no tienen nada de gracioso, acontece algo que representa muy bien la situación actual de la relación políticos, ciudadanos y la burocracia. La India María llega al despacho del diputado y la secretaría le dice que necesita enviar una carta dirigida al diputado y que adjunte 15 copias y otros poco de requisitos que como en la vida real hace que la burocracia sea tan lenta. María pregunta a que hora llega el diputado pero la secretaría le dice que no va a venir. Sin embargo, justo entra una mujer diciendo que espera al diputado, la secretaría lo llama y el político le dice que ya mismo llega. Cuando el diputado llega, María intenta hablar con él pero es empujada por guardaespaldas y le tiran todas sus cosa.

Esa imagen o escena es la que representa exacto la situación moral y humana de los políticos que nos pretenden gobernar. A ellos no les importa quien eres tu y que necesita el necesitado. Ellos solo velan por sus propios intereses y si los molestas mucho te empujan. Y así como la India María fue empujada en la película, muchos indígenas que solo quieren ser atendidos son tratados como molestia, como a un animal al cual se lo azota para que camine hacia donde el que los dirige quiera.

Para colmo luego de esa escena María corre y llega a un lugar de la ciudad donde le pide ayuda a una señora quien recién fue asaltada y acusa de cómplice a María a la que encierran en la cárcel. Lo que más me sorprende de toda esta historia, todo este comienzo de la película, es que son situaciones que son factibles que pasen, sobre todo en nuestra sociedad latinoamericana. Hay películas gringas de comedia que basan el humor en situaciones muy improbables de que sucedan. Pero en cambio todas estas cosas que le pasan a la India María (por lo menos en el comienzo de la película) son sucesos que son muy probables que le acontezcan a los indígenas, a los campesinos y personas de bajos recursos que viven lejos de las ciudad, o dentro de ellas también. Es muy probable que a mucha gente le haya pasado lo mismo.

Hay algunos políticos, porque no es bueno generalizar aunque por lo que he visto a lo largo de mi vida son la gran mayoría, a los que simplemente no les importa nada de lo que quiera o aún más importante lo que sienta el pueblo. A esos simplemente les importa robar y robar de la mejor manera que puedan, sea directa o indirectamente. Y si un indígena humildemente se acerca a pedir ayuda, de algo real y necesario, es empujado y aplastado por el pie un gigante de ocho cabezas que se come todo a su paso.



Hay una escena que también me impresiono bastante, cuando la India María esta la cárcel llorando por todo lo que le había pasado y le explica a una compañera rea cual había sido su razón para venir a la ciudad. Esa escena de una india llorando, no lo sé de cierto pero supongo que se repite muy a menudo en la vida real y muy lejos de una pantalla de cine o de la realidad ficticia de una película de comedia mexicana. Cuantas indígenas no lloraran en silencio, ya sea porque están encarceladas injustamente, o porque el marido les pega o simplemente por la extrema pobreza. No se si soy yo o qué pero si uno se fija en las facciones de un/a indígena, tienen en su rostro marcas de una tristeza innata, tal vez por el pasado de conquistados que tuvieron (aunque debería decir tuvimos, eso es otro cuento), tal vez por la realidad actual precaria en la que algunos, por no decir la mayoría siguen viviendo. Pero en sus ojos y sus arrugas se esconde una tristeza acarreada por la injusticia constante que viven los indígenas desde hace ya muchos años, en su momento por la conquista y en la actualidad por la ceguera intencionada de nuestros políticos insensatos que solo velan por sus propios intereses y no por el que en verdad los necesita.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Untados - Aterciopelados



buena canción que refleja la realidad política de algunos países como el nuestro. Todos formamos parte de esta farsa, de este sistema corrupto:

En el país del sagrado corazón
a nadie se le puede dar la absolución,
cuando el billete es emperador.
Ya no hay decencia que valga,
no hay honor.

la horrible ley de la selva de cemento,
supervivencia para el más violento,
honor y escrúpulos son un invento
de un pasado lejano polvoriento.

Todos estamos untados,
todos quedamos involucrados,
todos andamos armados,
queremos harto billete de contado.

Aquí no quedan inocentes,
todos aquí somos delincuentes.
Los hay de muchos pelambres y colores,
de cuello blanco, esos son los peores.

Aquí política es sinónimo de robo,
millonarios sueldos y papayas de oro,
animal social como los leones,
es la presa riqueza,
somos depredadores.

Todos estamos untados,
todos quedamos involucrados,
todos andamos armados,
queremos harto billete de contado.

martes, 27 de julio de 2010

Paradoja social: La policía rescata ladrones y las personas usan violencia para buscar paz




Me parece muy raro ver como se pueden cambiar los papeles. Normalmente son los policías quienes persiguen y atrapan ladrones. Pero ahora último he visto en las noticias que los policías están salvando a ladrones. ¿De qué los salvan?... De la justicia por mano propia.

Es impresionante ver como la gente empujada por la desesperación, producida por la inalcanzable seguridad en nuestro país, son capaces de convertirse en algo peor de lo que se quejan.

No quiero criticar, ni alabar cualquier gestión. Solo quiero jugar un poco con esa imagen, con la simbología del asunto. Un policía salvando a un ladrón o supuesto ladrón y Personas luchando por la paz a travez de la violencia.

A pesar de que tal vez esta vez el sujeto sí haya sido pillo o no, a los policías les tocó salvarlo de la gente. Ese es otro punto que hay que tocar en este tipo de casos. ¿Y que tal si la gente se confunde? Si el que atraparon no era el ladrón sino un civil inocente envuelto en este remolino de personas enfurecidas. Por que en ese tipo de acontecimientos no se realiza ninguna investigación previa. Lo único que necesitan es alguien que les diga quien fue y salen en busca de él como quien busca venganza y cree ver el rostro de su enemigo en cualquier persona. Eso es algo que me causa intriga. Porque puede suceder, se pueden confundir, todo es tan informal en esos casos, que es factible. Yo no soy juez no investigador pero por los datos se pueden ver que este no es el caso, sin embargo ese es un punto importante.

Por otro lado esta el lado de la justicia y la seguridad en el Ecuador. Las personas están desesperadas saben que la justicia aquí casi inexistente. Entonces se terminan convirtiendo ellos en los veedores de su seguridad. Terminan matando gente en pos de la paz. Terminan convirtiéndose en eso en contra lo que luchan. Son capaces de matar en nombre de su propio bienestar. Pero eso los convierte en asesinos. Que un sujeto sea ladrón, no lo hace menos persona. Que sea ladrón no limpia de culpa a sus asesinos. Es comprensible la desesperación que sienten algunas comunidades. Y al final de cuenta ellos no tienen la culpa, este tipo de eventos son tan solo un fenómeno social producido en respuesta a la inseguridad que estamos viviendo actualmente en el país.

Y el ladrón es solo un objeto. Un saco de arena al que se golpea solo para sacarse esa rabia, esa impotencia que se siente al saber que aquí la justicia no funciona. Pero él (el ladrón) no es el objeto principal de estas historias, es tan solo un protagonista secundario, es un indicio de una realidad más importante. Algo anda mal en el sistema judicial del país. En general algo anda mal.

Todo en este tipo de casos de ajusticiamiento fuera de ley es paradójico. Los Policías salvan ladrones. La gente mata para que se acabe la violencia.

Las personas no tienen la culpa. Son humanos y se dejan llevar por sus emociones. Los Policías no tienen la culpa (aunque en parte algo también la tienen). El ladrón no tiene la culpa. El error viene de más arriba. Alguien o algunos están haciendo mal su trabajo o simplemente no les importa. El problema es a nivel teórico, de ideas, de cuestiones abstractas. No se va a solucionar con más policías, no se va a solucionar con gente matando ladrones. Se va a solucionar cuando exista un verdadero cambio en las personas que tienen el poder, cuando les nazca un verdadero interés por sacar a este país adelante. Pero eso lamentablemente es esperar mucho, es una falsa esperanza. Porque nadie puede obligar a nadie a ser mejor. Y de un día a otro no se les va a presentar un ángel y les va a decir: Cambien. Estamos a la deriva, en un barco capitaneados por piratas de parche en el ojo, pierna de madera y una calavera en la bandera.

Mientras los policías tendrán que seguir salvando a delincuentes de manos de gente enfurecida que busca hacer justicia por mano propia capaces de convertirse en crueles asesinos con tal de sentir algo de seguridad. Pero esto ese sentimiento es momentáneo. Es una forma de desfogar la impotencia de no poder hacer nada para mejorar la seguridad del país. Es un alivio aparente. Pero el verdadero origen de este problema proviene del fuego que lanza por la boca un monstruo de ocho cabezas que le cortas una pero tiene otras o, como las colas de las lagartijas, les cortas la cabeza y le vuelve a crecer.

martes, 6 de julio de 2010

Los Fabulosos Cadillacs fusión, sentimiento y protesta


Los Fabulosos Cadillacs no son de Argentina. Son de latinoamérica, del mundo. Sus letras son la sangre derramada de los olvidados. Su música una sutil fusión de varios estilos. Desde el rock hasta la cumbia. Los Fabulosos son todo. Son hasta lo que no son. Es música rebelde para bailar.

Mal Bicho o Matador son canciones que describen una realidad oculta y olvidada. Totalmente humana. Pero al mismo tiempo la música esta llena de energía que ocasionan una reacción en el cuerpo que comienza a moverse. Eso me sorprende. La capacidad de fusionar no solo estilos musicales, si no sentimientos. Ellos llegan ahí a los espacios olvidados del cuerpo. Sus canciones son un grito de guerra camuflado de música alegre. Como no admirarse con esos disparos de verdad armoniosa. Como no te podría llegar esas tonadas sobre las que flotan, como alfombra mágica, palabras repletas de sinceridad, de crítica, de protesta.

Lo que representan es mucho más de lo que visualmente se puede comprender. Ellos son más que sus cuerpos, más que sus instrumentos, más que sus caras. Ellos son sus canciones, son sus fusiones, son el conjunto de todo que hace que una canción tome vida propia. Son las huellas que dejan los valientes que se atreven a expresar los sentimientos olvidados de los humanos. "La canción valiente es canción para siempre"

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los Beatles y el mundo



Que eran más famosos que Jesús dijeron algún día. Y no se equivocaban mucho. La banda británica le pisa los talones al rey de los cristianos. El fenómeno Beatles desde los años 60 hasta la actualidad no ha parado. Son nombrados por los melómanos o simples oyentes y curiosos.

La relación Beatles - mundo es bien estrecha. Ellos están en el inconsciente colectivo de todos. Han dejado de ser una simple banda. Se convirtieron en un icono, un símbolo, un estereotipo enraizado en nuestra mente. El amor por ellos en la gente creó una subcultura. Casi una secta, una religión a lo Maradona. No hace falta mucho para comenzar a profesar sus canciones. Solo con escuchar sus primeros sencillos cuando comenzaron por allá en los años cincuenta uno se puede enamorar de su música. Más aún lo que hicieron después en su época más psicodélica y experimental.



Sin embargo el fenómeno Beatles va mucho más allá. Hay que tomar en cuenta también el tiempo en el que surgieron. Cuando comenzó la revolución mediática. Con la televisión a blanco y negro y luego a colores. Fue entonces cuando su música comenzó a ser retransmitida a todo el mundo y esto ayudó a catapultar su fama. La televisión en sí influyó mucho en que hayan llegado a ser lo que son, a parte muy obviamente de su música. Porque así la televisión trasmita masivamente una banda, si su música no es buena no pega. Pero la era en la que vivieron influyo.

Ahora el cuarteto de Liverpool esta entre nosotros y para quedarse. Es una de las pocas bandas que ha logrado subsistir a través del tiempo. Su imagen se ha quedado grabada en nuestros cerebros. Su música en nuestras almas. Pero no solo se queda ahí. Nos envuelve. Forman parte del todo. Son semidioses como en la mitología griega.



Solo ver unas gafas redondas, en un rostro con pelo largo y enseguida se lo relaciona con John Lennon. Hasta ahí es donde han llegado estos sujetos. La simbología que representan es sorprendente. Por todos lados puedes ver a alguien con camisetas que hagan referencia a ellos. A todo el que se dice saber de música le tiene que gustar. Es algo que esta ahí. Como el sol, como la luna. Los Beatles han pasado a ser parte de todos. Ya lejos quedo la época tope de ellos. Ya algunos se han muerto. Pero su imagen y lo que representan estará alrededor de nosotros como ecos en el tiempo. Por todas partes por ahí saca la cabeza alguna referencia de ellos, ya sea una camiseta, algún fanático que lo menciona, alguna cita de una de sus canciones, carteles, etc. Solo hace falta mirar con cuidado cada detalle y por ahí encontraras algo beatle. Están por todas partes y no en vano. Pues representan el arquetipo de toda banda de música: la relación, las separaciones, los conciertos, la experimentación, todo.



Los Beatles van mucho más allá que una simple banda. Va mucho más allá de lo que la gente realmente comprende. Es algo inmedible. Simplemente paso a ser parte de la cultura popular. Pero no de esas que pasan de moda con el tiempo, sino de las que vinieron para quedarse enrraigadas en nuestro subconsciente para siempre y por los siglos de los siglos. Amén. “Tomorrow never knows”.